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Busto de Amenofis III — Escultura del Faraón del Antiguo Egipto
Busto de Amenofis III — Escultura del Faraón del Antiguo Egipto
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Antiguo Egipto, dinastía XVIII. Amenofis III (Amenhotep III), c. 1388–1351 a. C.
Esta cabeza de Amenofis III reproduce el retrato de uno de los faraones más poderosos del Antiguo Egipto, en el momento de mayor esplendor artístico del país. La escultura muestra al rey tocado con el nemes —el paño real de finas estrías— y el ureo erguido sobre la frente, con los ojos almendrados perfilados y una expresión de serena juventud eterna. El acabado en piedra oscura evoca la diorita y el granito de los originales. Con 31 cm de altura sobre peana negra, es una de las figuras de mayor presencia de nuestra colección egipcia. Si buscas comprar una pieza egipcia realmente imponente, esta es la elección.
Especificaciones
| Material: Polvo de mármol y resina sobre peana |
| Acabado: Reproducción artesanal con aspecto de piedra oscura |
| Obra representada: Cabeza del faraón Amenofis III con nemes y ureo |
| Período histórico: Dinastía XVIII, c. 1388–1351 a. C. |
| Reino: Imperio Nuevo |
| Dimensiones: 27 cm x 31 cm |
| Color: Negro y beige |
| Acabado de peana: Piedra negra pulida en dos cuerpos con vástago |
El faraón del esplendor
Amenofis III fue hijo de Tutmosis IV y antecesor de Akenatón (Amenofis IV). Su reinado, de casi cuarenta años, coincidió con el momento de máxima riqueza y estabilidad del Imperio Nuevo: sin apenas campañas militares, Egipto ejerció su influencia mediante la diplomacia y el matrimonio, y el oro nubio financió un programa constructivo sin precedentes. De él proceden los Colosos de Memnón, el gran templo de Luxor y el palacio de Malkata. Se le considera uno de los mayores mecenas de la historia de Egipto.
Un canon de elegancia
En su reinado florecen todas las artes. Los artistas de su tiempo adoptan un canon mucho más alargado, que proporciona a sus obras una distinción y una elegancia incomparables. El alargamiento de la silueta va acompañado de la idealización del rostro, de un movimiento estilizado y de una exactitud extraordinaria en cada uno de los detalles. Esta escultura reproduce fielmente esa elevada concepción del arte egipcio: los ojos almendrados y ligeramente oblicuos, la boca carnosa de comisuras marcadas y un modelado suave que anuncia ya la libertad formal que estallará poco después en Amarna, bajo su hijo Akenatón.
El nemes y el ureo
El faraón porta el nemes, el característico paño real de bandas estriadas que cae sobre los hombros, y en la frente el ureo: la cobra erguida que representa a la diosa Uadyet, protectora del Bajo Egipto. El ureo era símbolo de vigilancia continua, de la divinidad y de la realeza; se creía que escupía fuego contra los enemigos del rey. Bajo el mentón se aprecia el arranque de la barba postiza ceremonial, atributo divino que vinculaba al faraón con los dioses.
Réplica artesanal en resina y polvo de mármol
Cada cabeza de faraón se elabora a mano en nuestro taller de Barcelona combinando resina y polvo de mármol, con un acabado texturado en tonos oscuros y motas claras que imita el grano de la piedra dura egipcia. Se respetan las pérdidas y desgastes del original —los bordes del nemes, la nariz, la barba— que dan a la pieza su carácter arqueológico. Se presenta sobre una peana negra de dos cuerpos con vástago metálico que la eleva y la exhibe como en una vitrina de museo. Al ser artesanal, ninguna estatua es exactamente igual a otra.
Ideas de decoración
Con 31 cm de altura y 27 de anchura, esta pieza no es un complemento: es el centro visual de la estancia donde se coloque. Funciona sobre una consola de recibidor, un aparador, una mesa auxiliar o una balda amplia de librería, y necesita algo de aire alrededor para lucir. El contraste entre la piedra oscura y la peana negra encaja especialmente bien con paredes claras, maderas nobles y ambientes sobrios o de inspiración museística. Es un regalo de gran impacto para amantes del Antiguo Egipto, la historia y la arqueología, o para quien busque comprar una escultura que se recuerde.
Significado
Los rasgos de Amenofis III, que expresan la eterna juventud, parecen detener el tiempo en esta bella escultura. El arte egipcio no buscaba retratar al hombre que envejecía, sino fijar al rey en un presente perpetuo: por eso su rostro sigue teniendo, treinta y cinco siglos después, exactamente la misma edad.
Preguntas frecuentes
¿Quién fue Amenofis III?
Un faraón de la dinastía XVIII, hijo de Tutmosis IV y antecesor de Akenatón. Su reinado, de casi cuarenta años, es considerado el momento de mayor esplendor artístico y prosperidad del Imperio Nuevo.
¿Qué es el nemes?
Es el paño real de bandas estriadas que cubría la cabeza del faraón y caía sobre los hombros. Era uno de los tocados más característicos de la realeza egipcia.
¿Qué simboliza el ureo de la frente?
El ureo es la cobra erguida que representa a la diosa Uadyet, protectora del Bajo Egipto. Simboliza la vigilancia continua, la divinidad y el poder real, y se creía que escupía fuego contra los enemigos del faraón.
¿De qué material está hecha la réplica?
Está elaborada a mano combinando resina y polvo de mármol, con acabado texturado en tonos oscuros que imita la piedra dura egipcia, sobre peana negra con vástago metálico.
¿Cuánto mide la escultura?
La pieza mide 27 cm de ancho x 31 cm de alto, peana incluida.
Cada escultura se elabora a mano en nuestro taller, por lo que las existencias son muy limitadas. Si se agota, la preparamos por encargo: escríbenos desde la página de contacto y te confirmamos el plazo.
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